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sábado, 13 de octubre de 2012

Día 13 - El Mohan


Los pescadores lo califican de travieso, andariego, aventurero, brujo y libertino. Se quejan de hacerles zozobrar sus embarcaciones, de raptarles los mejores bogas, de robarles las carnadas y los anzuelos; dicen que les enreda las redes de pescar, les ahuyenta los peces, castiga a los hombres que no oyen misa y trabajan en día de precepto, llevándoselos a las insondables cavernas que posee en el fondo de los grandes ríos.

Las lavanderas le dicen monstruo, enamorado, perseguidor de muchachas, músico, hipnotizador, embaucador y feroz. Cuentan y no acaban las hazañas más irreales y fabulosas.

Sobre su aspecto físico, varían las opiniones según el lugar donde habita. En la región del sur del Magdalena, comprendida entre los ríos Patá y Saldaña, con quebradas, moyas y lagunas de Natagaima, Prado y Coyaima, hasta la confluencia del Hilarco, como límite con Purificación, los ribereños le tienen un pánico atroz por que se les presenta como una fiera negra, de ojos centelleantes, traicionero y receloso.

Siempre que lo veían, su fantasmal aparición era indicio de males mayores como inundaciones, terremotos, pestes, etc. Poseía un palacio subterráneo, tapizado todo de oro, donde acumulaba muchas piedras preciosas y abundantes tesoros; hacía las veces de centinela, por eso no quedaba tiempo para enamorar.

En la región central del Magdalena, desde Hilarco, en Purificación, hasta Guataquicito en Coello, los episodios eran diferentes. Allí se les presentaba como un hombre gigantesco, de ojos vivaces tendiendo a rojizos, boca grande, de donde asomaban unos dientes de oro desiguale; cabellera abundante de color candela y barba larga del mismo color. Con las muchachas era enamoradizo, juguetón, bastante sociable, muy obsequioso y serenatero.

Perseguía mucho a las lavanderas de aquellos puertos, como en la Jabonera, la Rumbosa, el Cachimbo, Etc. A la manera de un hombre rico, con muchos anillos, que al enamorarse de la muchacha más linda de la ribera, la llevaba a la cueva subterránea donde tenía otras mujeres con quienes jugaba y sacaba a la playa en noches de luna. Muchos pescadores aseguran que oían sus risotadas y griterías.

Bogas, pescadores y lavanderas lo vieron infinidad de veces en la playa pescando, cocinando, peinándose; o bajar en una balsa, bien parado, por "la madre del río" tocando guitarra o flauta.

Entre Guataquicito y Honda las versiones son distintas: allí era muy sociable. Se presentaba a veces como un hombre pequeño, musculoso, de ojos vivaces; entablaba charla con los bogas, salía al mercado a hacer compras, solía parrandear con los mercaderes, pero luego desaparecía sin dejar huella. En guamo, Méndez, Chimbimbe, Mojabobos, Bocas de Río Recio, Caracolí y Arrancaplumas lo vieron arreglando atarrayas, fumando tabaco, cantando y tocando tiple. En noches de tempestad lo han visto pescando y riendo a carcajadas.

Algunos ribereños aseguran que existe la Mohana, pero no como consorte del Mohán, sino como personaje independiente. Comentan que ésta no es feroz, ni les hace travesura en los ríos; lo único que le atribuyen es que se rapta a los hombres hermosos para llevarlos a vivir con ella en una cueva tenebrosa.

sábado, 6 de octubre de 2012

Día 6 - Fuegos Fatuos


Entre la población rural europea, especialmente en la cultura popular gaélica y eslava, se cree que los fuegos fatuos o "will o' the wisp" (nombre común en Europa) son espíritus malignos de muertos u otros seres sobrenaturales que intentan desviar a los viajeros de su camino, alejándose cada vez que alguien trata de acercarse. A veces se cree que son espíritus de niños sin bautizar o nacidos muertos, que revolotean entre el cielo y el infierno. Modernas elaboraciones ocultistas los relacionan con la salamandra, un tipo de espíritu completamente independiente de los humanos (a diferencia de los fantasmas, que se supone que han sido humanos en algún momento anterior). También encajan en la descripción de ciertos tipos de hada, que pueden o no haber sido almas humanas.

Se cree que el Hitodama (la imagen clásica de las almas como una llama o bola de humo azul o verde) que aparece en el folklore japonés tuvo su origen en los fuegos fatuos.

En el folklore húngaro es conocido como lidérc y se suele crear colocando un huevo de gallina negra bajo una axila. Esta criatura protegerá y bendecirá con salud y riqueza a su dueño y creador.

Igualmente, el fuego fatuo aparece en numerosas leyendas populares de las Islas Británicas, siendo a menudo en ellas un personaje malicioso. En su libro British Goblins, William Wirt Sikes menciona una leyenda galesa sobre un fuego fatuo (pwca en galés) en la que un campesino que vuelve a casa al anochecer avista una luz brillante moviéndose bastante por delante de él. Desde más cerca, logra ver que la luz es una linterna portada por una «pequeña figura oscura» a la que sigue durante varias millas. De repente se halla en el borde de una enorme sima con un rugiente torrente de agua corriendo bajo él. En este preciso momento el portador de la linterna salta cruzando el agujero, elevando la luz muy por encima de su cabeza y lanzando una risa maliciosa, tras lo cual apaga la luz dejando al pobre campesino lejos de su casa, sumido en la oscuridad al borde del precipicio. Ésta es una historia cautelar bastante común sobre el fenómeno, si bien los fuegos fatuos no siempre se consideran peligrosos; hay algunas leyendas que los hacen guardianes de tesoros, de forma muy parecida a como el leprechaun irlandés guiaba a los que tenían la valentía de seguirlo hasta riquezas seguras. Otras historias tratan sobre viajeros que se pierden en el bosque, se encuentran con un fuego fatuo y dependiendo de cómo le tratan éste los pierden aún más en él o le guían fuera.

Katherine Briggs menciona a Will el Herrero de Shropshire en su Diccionario de las hadas. En este caso Will es un herrero malvado a quien San Pedro le da una segunda oportunidad en las puertas del Cielo, pero que lleva tan mala vida que termina siendo condenado a vagar por la Tierra. El diablo le provee de un único carbón ardiente con el que calentarse, que entonces él usa para atraer a los viajeros imprudentes a los pantanos.

En algunas zonas rurales de Venezuela existe la leyenda de que los fuegos fatuos son los espíritus del conquistador español Lope de Aguirre y sus hombres, que no encuentran reposo en el más allá y vagan por este mundo.

viernes, 5 de octubre de 2012

Día 5 - Egungun


Los Egungun son los espíritus de los ancestros o antepasados difuntos, generalmente son Santeros desencarnados, personas practicantes o simpatizantes de la religión Yorùbá que están bajo el poder de su rey Oduduwá. Son el culto a los difuntos, el cual es practicado desde los orígenes de la humanidad.

Aunque la palabra Eggún o Egungún determina por muchas etnias como hueso o esqueleto, se aplica también a muchos términos espirituales, por la fonética tan complicada de la lengua Yorùbá, pero en su mayor parte es para referirse a todo lo que concierne definir cualquier tipo de fenómeno que es normal en este campo. Sin duda alguna, son los que por mediación de oráculos, como el del coco, determinan y dan el permiso para que las ceremonias lleguen hasta el mismo Olodumare. El misterio impresionante de la muerte ha subsistido aún hasta nuestros días, donde la ciencia no ha podido penetrar en sus misterios, ni en lo que hay después de esta.

lunes, 1 de octubre de 2012

Day 1 / Aka - Manto


Octubre es un mes que para muchos marca el fin de un ciclo y el principio de una renovación, un mes donde las historias de fantasmas y la leyendas urbanas vuelven a llenarse de fuerza y vuelven a ser contadas, es por esto que ha manera de tributo y a la vez de reto he decidido realizar 31 Ilustraciones durante 31 días contando algunas de estas leyendas que le dan la vuelta al mundo. Espero me acompañen en este recorrido. Happy Haunting to all!!!
Día 1- AKA - MANTO

Bajo el nombre de Aka Manto se conoce el espíritu que en la leyendas urbanas japonesas persigue y caza a sus víctimas en los baños, normalmente en el último de todos los retretes de un baño femenino.

Se dice, según historias, que se trata de una criatura con una máscara que tapa su extremadamente bella cara, la cual le causó problemas cuando estuvo vivo.

Cuando la víctima está en el retrete, una voz misteriosa le pide si quiere papel rojo o azul. Si la respuesta es rojo, la víctima muere violentamente y queda empapada en sangre.


Si la respuesta es azul, la víctima es estrangulada o desangrada, quedándose la cara de color azul. La petición de cualquier otro color provocará que aparezcan unas manos (algunas veces desde dentro del retrete) y que arrastren a la víctima hacia los fuegos del infierno.

Otras leyendas indican que el fantasma simplemente te pregunta si quieres un chaleco rojo y te arranca la piel de la espalda. También se suele preguntar si la víctima quiere una capa roja o azul. En cualquier caso, la única respuesta correcta para salvarse es decir que no se quiere ningún color.

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Aka Manto (Red Cape) is a Japanese urban legend about a malicious spirit who haunts public and school toilets, who will ask you if you want red paper or blue paper. In some version he will ask you if you want a red or blue cape. Often described as a beautiful man in life and hounded constantly by admirers, he now wears a mask to hide his face.

If you are sitting on the toilet (usually the last stall), a mysterious voice will ask you if you want red paper or blue paper. If you answer red paper, you will be sliced apart until your clothes are stained red. If you choose blue paper, you will be strangled until your face turns blue. Any attempt to outsmart Aka Manto by asking for a different color will result in you being dragged to the netherworld. The only correct answer to say is "No paper".